viernes, 15 de abril de 2016

Causa Desolada


En opinión de muchos de su lectores, entre los que me incluso, Casa Desolada constituye una de las obras cumbres de Dickens, lo que supone tanto como decir una de las cimas de la novela del XIX.
La historia gira en torno a varios personajes, --en cuyo centro sitúa a su heroína,  Esther Summerson--, y a un conflicto judicial (Jarndyce vs Jarndyce) que se prolonga durante años y años y que se complica hasta alcanzar niveles casi Kafkianos (desconozco si consciente o inconscientemente la tuvo el checo en su cabeza al escribir El Proceso, pero no sería absurdo pensar que sí).
 El proceso acaba afectando a los protagonistas, alterando sus vidas y convirtiendo la solución judicial en una pesadilla.

Podría pensarse que relata hechos cuyo contexto temporal y espacial (la Inglaterra decimonónica), nada tiene que ver con la situación judicial en la España del siglo XXI. Que además, es una novela. Que Dickens, amén de un sentimental, acostumbraba a cargar un poco las tintas en su crítica social, etc…
Pero les aseguro que la realidad actual a la que nos enfrentamos los abogados en los Juzgados españoles en 2016, no pocas veces me trae a la cabeza la pesadilla del caso Jarndyce vs Jarndyce.

Hoy en día hay algo que sí ha cambiado.
Cuando empecé en esto de la abogacía hace casi veintitrés años, el principal atasco lo encontrábamos fundamentalmente en las apelaciones, que duraban años, en ocasiones hasta tres y cuatro. Por supuesto, también en los recursos de casación, pero aquí el drama era menor porque sólo una mínima parte de los asuntos judiciales acababan y siguen acabando en el Supremo.
Ahora, después de varias reformas procesales, de una nueva Ley de Enjuiciamiento y de más reformas procesales, muchas de ellas sin ton ni son, el problema se concentra sobre todo en la primera instancia. Es decir, el colapso, la lentitud, subsiste, pero donde más daño hace al ciudadano que es en el tramo del proceso que va desde su inicio (ya sea por demanda, denuncia o recurso contencioso administrativo) hasta la primera Sentencia.